Mensaje del director

Maravilloso, tremendo y complejo el fenómeno de la libertad humana. Negada por muchos que aducen que todo comportamiento humano se reduce a fenómenos fisicoquímicos. Exaltada por otros que la han simbolizado a través de grandes monumentos y obras artísticas. Causa de muchas confrontaciones para liberarse y para liberar a pueblos enteros; fue una de las tres palabras que componían el lema de la Revolución francesa. Atropellada incluso en el mundo de hoy, cuando ya es reconocida como un valor supremo, a través de modos de esclavitud y explotación claramente condenables, como de maneras soslayadas en las que se constriñe al ser humano. Paradójico y contradictorio resulta el hecho de que tantos, en uso de ella, terminan negándola cuando ya no logran gobernar una conducta adictiva “libremente” iniciada.

Sartre, filósofo y escritor francés, afirmó que la libertad era una condena. Mientras que Gabriel Marcel, filósofo también francés, la concibió como un don: “Hombre libre es aquél que puede prometer, y aquel que puede traicionar.”  Y como don que es, se acepta o se rechaza. No es la libertad una cosa que se puede conocer como un objeto en el que se identifican contornos precisos y acabados, que permita comparaciones y cuantificaciones definidas para determinar su nivel y avance. La libertad está en cada uno y por ello, así como por el hecho de ser sujetos, solo puede experimentarse y vivirse. Nadie podría explicar el sabor de un alimento de manera teórica, de forma tal que quien solicita la explicación pueda decir que ya conoce de manera exacta su sabor; solo hay un medio eficaz de gustar: probando.

Cuántos han querido una libertad fácil y cómoda. Libertad no debe ser indiferencia ante el mundo. La ausencia de todo compromiso frente a un mundo en el que hay tanto por hacer, es uso débil y equivocado de libertad. Esta actitud empequeñece y atrofia la condición humana, actitud propia del pasotas. Se equivoca también el que pretende una libertad que no tome en cuenta la naturaleza y sus propias circunstancias. “La libertad no se gana contra los determinismos naturales, se conquista sobre ellos, pero con ellos.” (E. Mounnier). El mundo no es solo lo que se quiere: cuando se adquiere la existencia hay una serie de hechos previos, pero mediante el uso de la libertad es que se pueden afrontar de diversa manera y se pueden crear nuevos acontecimientos. Desde esta perspectiva, hay que reconocer que la libertad es modesta, pero conlleva un ansia de ampliación, lo que conduce a que hay que buscar una libertad intrépida pero no por ello irresponsable. “La libertad no progresa, al igual que el cuerpo, sino gracias al obstáculo, a la elección, al sacrificio.”

La libertad es un elegir y un elegirse en medio de unas condiciones, y como todo elegir implica adhesión y a la vez ruptura, preferencia y rechazo, aprobación y desaprobación, afirmación y negación. Una verdadera libertad conduce a poder elegir un proyecto de vida valioso, a prometer fidelidad por una causa noble en cuya ejecución se comprometa a fondo la persona y se produzca por ello, su desarrollo y realización más plenos.

Firma Andrés Aguirre Martínez